En el parking overbooking de coches, así que no hace falta explicar la inmensa cola de personas enganchadas en los hierros de la ferrata que se veía, parecían orugas de esas peludas que salen precisamente por éstas épocas.
Había de todo, familias con peques inocentes, machotes con novias que delataban su inquietud con sus risas nerviosas, grupos con casco de bici, casco de ski y alguno incluso con casco de obra...
Y entre todo el barullo, dos pulgas atómicas (Maria y yo) vamos intentando seguir de cerca a Ivan, que va trampeando como puede a un grupo de no sé... unos 20??

Menos mal que en el punto clave de la vía, nos dejan pasar... hay un nuevo tramo recién, recién inaugurado, de hecho están los aperturistas en persona poniendo una placa indicativa que advierte de que el tramo abierto es de una dificultad superior al resto de la vía.
Y no es para menos, el tramo se las trae, está muuuuy bien equipado, con amortiguadores en los cambios de cable, pero el desplome es continuo y hay un largo franqueo desplomado también que te obliga a utilizar la roca, al menos con los pies. Yo acabo resoplando y pensando que no ha sido trivial, y que con el tiempo es fácil que alguno se embarque y le cueste salir.
Lo pasamos los tres con más o menos dignidad y los siguientes resaltes nos parecerán un juego de niños después del apretón anterior!!
Les damos las gracias a los equipadores por el curro que se han pegado y continuamos el trayecto que nos lleva a los dos últimos resaltes que nos dejarán en la cima.

María apretando!!!

Ivan y Maria muy felices.
María apretando!!!
Ivan y Maria muy felices.
Sin duda ha valido la pena aprovechar la mañana con ellos, la excursión ha sido todo risas y compañerismo... sobretodo cuando llevas una caja de galletas Petit Ecolier en la mochila... hehehe